“Este premio no es sólo un reconocimiento como escritor, sino también a la lengua española que es en la que escribo y que tiene mucha energía, es moderna y creativa”, dijo el autor hispanoperuano, quien también agradeció “a España” porque le “ayudó a ser escritor”.
No pocos están de acuerdo en que ha sido un premio más que merecido. El último Nobel de Literatura concedido por la Institución Sueca ha sido otorgado al reconocido Mario Vargas Llosa. Tras una cadena de éxitos a lo largo de su carrera literaria, este último parecía evidente que algún día llegara. Lo bueno que esta vez para muchos no es tan desconocido, porque ¿quién no ha leído nada de Vargas Llosa?
Peruano de nacimiento, y español por adopción, su carrera se vio plagada de éxitos desde su nacimiento. Comenzó a disfrutar de él ya con su primera novela, ‘La ciudad y los perros’, en la que utilizó su vivencia personal en una escuela militar de Lima. Con esta obra consiguió el Premio Biblioteca Breve, que sirvió de trampolín y estímulo para dedicarse de pleno al cultivo de la palabra. Con el tiempo, lloverían más galardones. Así, Vargas Llosa ha conseguido menciones tan importantes como el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias de las Letras, el Planeta. Ha obtenido diferentes doctorados honoris causa en diferentes universidades repartidas por Europa, América y Asia. Por si fuera poco, es miembro de la Academia Peruana de la Lengua, y de la Real Academia Española. De este modo, da la impresión que después de todo este periplo bien merecido, ya le tocaba la máxima, el gran Nobel.
‘La Casa Verde’, ‘Conversación en La Catedral’, ‘Pantaleón y las visitadoras’, ‘La tía Julia y el escribidor’, ‘La guerra del fin del mundo’, o recientemente ‘La fiesta del chivo’, han sido algunas de sus obras más importantes. Su lectura es especial, no carente de originalidad y con un trasfondo plagado de experiencias personales, lo que le da un sello de veracidad y cierta intensidad que solo el conocimiento personal lo permite.
No obstante y como siempre ocurre, no todas las opiniones son favorables. La figura de Vargas Llosa no ha estado siempre carente de polémica. Si recordamos que su participación en la vida política de su tierra fue intensa, tanto que el gobierno de Fujimori llegó a amenazarle con quitarle la nacionalidad peruana, a lo cual el escritor solicitó la nacionalidad española que le fue concedida sin perder la suya. Tampoco hay que obviar que su primer matrimonio fue con su tía política por parte de madre, lo que provocó cierto rechazo entre los suyos. Este matrimonio acabó en divorcio tras años, llegándose a casar después con su prima. Aun a pesar de todo, las felicitaciones ‘dudosas’ no se han hecho esperar. Así, recientemente el también escritor Fernández Sánchez Dragó, felicitó a Llosa por el premio, aun a pesar de no haber logrado terminar nunca ninguna de sus novelas, por considerarlas plomizas e intragables. A este comentario parece que le ha sido salpicada cierta dosis de ‘envidia literaria’. Habrá que preguntarse qué pensará acerca de esto el escritor Gabriel García Márquez, aparentemente reñido con Llosa desde hace 34 años, tras un puñetazo que le asestó su entonces amigo Mario (el motivo nunca se ha sabido a ciencia cierta).
Ahora toca esperar a su último libro que saldrá para noviembre, ‘El sueño del celta’. Seguramente, otro futuro éxito.



