
Ambientada en Los Ángeles, 1928, y basada en un hecho real, forma parte de una de las películas dirigidas por Clint Eastwood. La crítica social y/o el respaldo e inspiración por un hecho que aconteció realmente, parecen ser pautas en el trabajo de este genial actor y director. Realmente el Sr. Eastwood sabe acertar con el gusto del público en general, y esta como otras de sus películas (no olvidemos la entrañable ‘Gran Torino’), logra tocar la fibra sensiblera del más frio espectador, para además hacer eco de un hecho que no solo estuvo cargado de dramatismo en su época, sino de terrorismo policial, injusticia y lucha personal. Versa en el secuestro del joven niño Walter Collins, durante el tiempo que su joven madre (Christine Collins, interpretada por Angelina Jolie) sale para acudir a su trabajado como operadora telefónica. Entrañable la escena en que a la salida de la jornada laboral, va a casa corriendo para llegar a tiempo a la cita con su hijo (le había prometido llevarle al cine). Lamentablemente, este no se encuentra en casa, y Christine acude a la policía, la cual cinco meses después le traerá un niño que no es el suyo, a causa de una mentira del pequeño, que por intereses infantiles se hace pasar por el joven Walter. A pesar del error policial, este evita retractarse por el desprestigio público que pudiera traer consigo, dejando de buscar al niño desaparecido e incluso ingresando en un sanatorio y tratando como loca a la joven madre. La película nos permite conocer lo delictiva que era la policía de los Ángeles en aquella época. Por otro lado, y gracias a una estupenda y entrañable interpretación por parte de Angelina Jolie, podremos conocer la lucha personal de Christine Collins por llegar a conocer el paradero de su pequeño, lamentablemente nunca más lo llegó a ver. No obstante, gracias a esta mujer, muy avanzada a su tiempo, pudo hacerse público la corrupción del departamento policial, y sentarse bases con ello para una mejora. Es el asesino y condenado a la horca Gordon Stewart Northcott el causante de la desaparición y asesinato de una veintena de niños en aquel fatídico año, suceso que marcó a Los Ángeles de aquella época, y que curiosamente hoy casi nadie se acuerda de ello.
Si bien cuando la pusieron en estreno apenas me llamó la atención, fue el enterarme del macabro suceso de los ‘Crímenes de Wineville’ que decidí verla. No sólo me impactó, sino que me sorprendió la sorprendente y creíble interpretación por parte de Angelina Jolie, así como la tensión que Cint Eastwood logra hacer que se palpe durante toda la película. Lo que sorprende es que el director no ha necesitado para lograr la atención del público a lo largo de todo el filme, dar especial protagonismo a los crímenes ocurridos. Aunque obviamente se llega a saber en qué consistieron, tampoco se profundiza mucho sino que se utilizan como motor en el curso de la historia, adición de más dramatismo si cabe a la misma, y como recurso necesario e inevitable para dar una posible explicación a la desaparición del joven Walter Collins. Y es que realmente apenas pudieron llegara identificarse muchos de los restos óseos encontrados. Cobra también gran protagonismo el reverendo que ayuda a la protagonista, el señor Gustav Briegleb (interpretado por John Malkovich). La fuerza y carisma que John Malkovich logra añadir en todas sus películas, no brilla por su ausencia en ‘El Intercambio’, convirtiéndose en un personaje si no necesario para la trama si entrañable y que el espectador llega a adorar. Por otro lado, comentar que Clint Eastwood ha sabido muy bien hacernos ver la corrupción que imperaba entre los policías de la época, los cuales tomándose la ley a su antojo no hacían más que invitar a que la corrupción fuera el único medio viable para muchos ciudadanos, llegando a imperar el miedo y la falta de libertad.
En resumidas cuentas, una gran película que si bien quita algo de mérito el hecho de que la historia no es de fabricación propia del creador, se ha sabido adoptar un guión adecuado, unos personajes acordes, y una trama que no decae en ningún momento, con un ritmo constante e intenso.

Christine Collins, tal como era.



Viernes, 5. Marzo 2010
La vi un par de veces, casi sin ganas. Por alguna razón, consideré que Eastwood había dado un paso en falso esta vez.
Me alegró comprobar mi error. Sin ser su mejor trabajo, la cinta no destiñe en los momentos decisivos, capturando nuestras atención siempre y cuando nos sumerjamos en el juego que propone; un historia que no decepciona, lo cual hoy en día ya es mucho decir.
Besos.