
“Me aburren hasta la muerte mis artículos sobre Londres”, esto es lo que vino a decir la escritora en su propio diario. Resulta curioso cuando no fue sólo uno el artículo que versaba sobre su adorada ciudad natal, sino bastantes más. Los mismos, fueron escritos 10 años antes de que acabara suiciándose en el río (metiéndose para ello piedras en el bolsillo). Y es que toda su vida fue tortuosa. Sufría fuertes depresiones e incluso alucinaciones. Escuchaba en el delirio de la noche poemas e incluso oía a los pájaros cantar en griego. Bien se sabe también que su vida, externamente, no le deparó buenos momentos. Su madre murió prematuramente, seguida más tarde por su hermana mayor, y poco antes de quitarse la vida voluntariamente, también falleció su padre. Se sabe también que sufrió violaciones por algunos de sus hermanos, aunque tampoco se cree que esto fuera la causa única de sus trastornos, pues su hermana también sufrió los mismos y no padeció mal alguno después. Lo que está claro, es que llevó una vida dura que intentó paliar desahogándose con su arte, escribiendo y haciendo ver a otros, a nosotros sus lectores, la vida tal y como la veía ella, a su particular y exquisita forma.
Quizás el máxime éxito de este pequeño recopilatorio de hasta seis relatos, bajo el inevitable título ‘Londres’, provenga de la magia de la misma escritora para saber hacernos ver como nadie, lo que era cualquier recoveco de esta maravillosa ciudad. Pues una de las cualidades más destacadas de la obra de Virginia Woolf, es la profundidad lograda en su obra, la tarea introspectiva que realiza, así como el análisis exhaustivo de las imágenes que ve, de forma que el lector consigue también verlas a la par.
Uno de los relatos, que es quizás también el más afamado de la colección, es el de ‘Retrato de una londinense’, que aviene a imaginarse la ciudad retratada como un pueblo que vive a base del cotilleo, gracias al personaje central de la Sra. Crowe. Es muy curioso leerlo pues llegas a imaginarte el salón en el que la protagonista del relato se reune con sus visitas, y del que van naciendo miles de historias de terceros que van engendrando un Londres diferente, como hasta ahora quizás no había sido retratado.
La colección de relatos, eran encargos periódicos que la escritora enviaba a la revista Good Housekeeping , una revista hecha para amas de casa, que nació en 1924 y que todavía sigue publicándose. ¡Curioso! Y aunque ella misma dijo que le aburrían estos artículos que le encargaban, bien es cierto que los utilizó como crítica a la Londres democrática que vivía, como bien se ve en el titulado ‘La cámara de los comunes’, donde dice: “ veamos si la democracia que construye edificios supera a la aristocracia que modelaba estatuas”.
En resumen, un libro quizás menor dentro de la impresionante obra de Virginia Woof, pero que constituye una cita ineludible para los amantes de esta escritora. Sobre todo, para conocer la ciudad de sus alegrías y pesares, la de su época y muchas veces fuente de su inspiración, y con una guía insustituible, ella misma.
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Miércoles, 15. Julio 2009
Este blog hace tiempo que no se actualiza, su última entrada fue el 22 de mayo. Sin duda un proyecto atractivo en cuanto diseño y contenido que ha sido olvidado.
Una pena que blogs así caigan en el olvido de sus administradores. A ver si con algunos comentarios podemos volver hacer que haya un minimo de publicación ya que he de reconocer que con los primeros artículos estuve enganchado a esta página.
Un saludo, nos leemos
Domingo, 19. Julio 2009
¡Qué hermoso artefacto son las ciudades! Las historias y personajes que inspiran…
Martes, 21. Julio 2009
J.Ramon, celebro que te guste la página y te agradezco mucho lo que comentas. La intención es que se vaya actualizando más frecuentemente, muchas gracias
Martes, 21. Julio 2009
Gonzalo, la verdad es que sí, y para mi desde siempre Londres ha tenido algo… no sé